LABOR NOCTURNA

Hacia las 4 de la tarde, Edward Porras llega al Canal Caracol, revisa sus notas, pregunta sobre hechos ocurridos durante el día, planea algunas visitas y analiza puntos vulnerables para visitar desde las nueve de la noche. Se conoce casi todos los “tinteaderos” –lugares donde se reúne con taxistas, fuentes o simplemente para escapar del clima gélido–, pasa por Estaciones de Policía, hospitales, entidades del Distrito, monitorea radio y lee mensajes de Whatsapp que pueden darle indicios de una nota.
No importa si llueve, si hay viento o tempestad. Hay que cumplir con la tarea. Riñas acá, grescas allá, enfrentamientos de hinchas, sicariatos, accidentes, manifestaciones, atracos, asaltos, robos de residencias y todo lo que produce el maldito hampa es seguido por este equipo periodístico.
“Caracol nos da unos refrigerios que, a decir verdad, se nos convierten en nuestra comida a la una de la mañana. Ahora, por cuestiones de pandemia, tomamos más precauciones que antes”, relata con su acento característico por el cual ya lo identifican los televidentes.
A las 4 de la mañana hace el primer informe para su jefe Néstor Morales, le deja grabado otro y a las 4 y 30 llega al canal para organizar las notas que saldrán en la primera emisión del Canal Caracol.

Quince minutos antes de las seis hace su primer informe y justo a las 6 y 23 hace el segundo, luego de las respectivas preguntas picantes de Juan Diego Alvira.
Eso sí, a las 7 y 30 de la mañana, sale para su casa para descansar. “El sueño me domina totalmente”, comenta.
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