viernes, 6 de marzo de 2020

DERECHOS HUMANOS AL GARETE




DERECHOS HUMANOS AL GARETE
Alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet / Imagen: https://www.colombia.com/
CREPITACIONES 2020
DERECHOS HUMANOS AL GARETE

DERECHOS HUMANOS AL GARETE
Si hay una locución adverbial que nos indique realmente cómo está hoy en día Colombia o cómo la sentimos o cómo nos ven desde afuera, la respuesta correcta es: AL GARETE, significando como lo afirma el Diccionario de la Real Academia Española DRAE, a la deriva y en forma coloquial o en lenguaje cotidiano con desagrado, enfado, rechazo, en fin, como por ejemplo, cuando decimos lo mandó al garete, o su fortuna se fue al garete, o el barco navega al garete, indicando que está sin rumbo fijo, sin alguien que lo conduzca con seguridad, sin timonel, sin brújula, sin carta de navegación, como al azar, o lo que nos diga el destino, o la buena suerte.


DERECHOS HUMANOS AL GARETE
Alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet / Imagen: https://www.colombia.com/
CREPITACIONES 2020
DERECHOS HUMANOS AL GARETE
DERECHOS HUMANOS AL GARETE
Si hay una locución adverbial que nos indique realmente cómo está hoy en día Colombia o cómo la sentimos o cómo nos ven desde afuera, la respuesta correcta es: AL GARETE, significando como lo afirma el Diccionario de la Real Academia Española DRAE, a la deriva y en forma coloquial o en lenguaje cotidiano con desagrado, enfado, rechazo, en fin, como por ejemplo, cuando decimos lo mandó al garete, o su fortuna se fue al garete, o el barco navega al garete, indicando que está sin rumbo fijo, sin alguien que lo conduzca con seguridad, sin timonel, sin brújula, sin carta de navegación, como al azar, o lo que nos diga el destino, o la buena suerte.
De acuerdo con lo que ya he comentado antes, creo en forma personal y también estoy bien seguro que así lo piensa la mayoría de los compatriotas, junto a mis amables lectores, sentimos que estamos en esa situación calamitosa de desagrado, de incertidumbre total, como en una nebulosa, o en un país extraño y desconocido que no es el nuestro, en virtud de un gobierno que está dando tumbos siempre, junto a un presidente totalmente inepto, sin la certeza que da la sensación de ser bien gobernados, pues a cada instante suceden hechos y sucesos que nos azaran y nos llenan de un pesimismo total, como en esos relatos o cuentos del llamado país del nunca jamás, donde no hay un porvenir asegurado y tranquilo.
Precisamente hace días comentaba y analizaba acerca de lo que consideraba la peor infamia en nuestro país del Sagrado Corazón, o “Locombia” como lo dice jocosamente un amigo sueco, cuando lee mis columnas publicadas en Proclama del Cauca, comparando entre las siete que han asolado a Colombia y concluía personalmente que era la de las ejecuciones extrajudiciales (mal denominados falsos positivos), por diversos motivos que en esa ocasión expliqué (véase Crepitaciones 2020, febrero 25 / 20). Para confirmar y corroborar lo dicho antes, aparece en escena el informe anual de 25 páginas, presentado por la Oficina de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONUMichelle Bachelet, y que fue presentado por Alberto Brunori, en días pasados.
Dicho informe es contundente, veraz, trágico y nada de lo que dice allí es inventado, es simplemente la triste realidad colombiana, con cifras y datos espeluznantes, que parecen sacados de una novela de terror, como por ejemplo 36 masacres en 2019, 108 asesinatos de defensores de derechos humanos, 360 agresiones contra periodistas, siendo para nosotros y da vergüenza y pena decirlo, parte de esa tétrica cotidianidad a que ya estamos acostumbrados desde hace muchos años y que tuvimos la oportunidad de cambiarla de una vez por todas con la carta de navegación de seis puntos del Acuerdo de Paz de La Habana en 2016 y que el subpresidente Duque y su ejército de apátridas encabezados por el despótico Uribe y sus áulicos no han querido tener en cuenta por su megalomanía exagerada en contra de Colombia.
Esa es la triste verdad monda y lironda, la que Duque y sus cortesanos intentan desconocer, rasgándose las vestiduras, con patadas de ahogado, queriendo tapar el sol con los dedos. El día en que al fin ellos comprendan la verdadera importancia de los derechos humanos se habrá salvado Colombia: “la dignidad va de la mano de los derechos” (anónimo).

No hay comentarios.:

Publicar un comentario